Hibridación

 Llámase hibridación al apareamiento entre un macho y una hembra pertenecientes a dos especies distintas.

Muchos son los canaricultores que intentan efectuar cruzamientos del canario doméstico con las especies más populares de pájaros silvestres que pueden adaptarse a la vida de cautiverio, experimentos destinados a conseguir hibridos muy apreciados por sus cualidades y rareza, y que en ocasiones logran una singular belleza.

Estas hibridaciones casi siempre ofrecen numerosos problemas, por lo que su intento no es recomendable a los criadores poco experimentados, ya que de ello deben cuidar verdaderos especialistas.

A estos cruces, llamados mixtos, se les suele motejar de “azarosos" porque en realidad es el azar el que preside estas hibridaciones.

Sin embargo, existen unas reglas generales y elementales, que trataremos a continuación.

Partamos de canario hembra y macho silvestre.

No es imposible la hibridación en sentido inverso, pero desde luego resulta mucho más difícil.  La explicación a esto es evidente, ya que para que una hembra efectúe su nidificación ha de estar convencida de que no existe en el lugar elegido el menor peligro para ella y sus crías; esta convicción de seguridad es muy difícil de obtener en una hembra silvestre, ya que por mucho que se amanse siempre conservará un temor, o recelo al menos, a un ambiente diferente al que conocía antes de ser capturada.

Utilizando, pues, una canaria, se adelanta gran parte del espinoso camino, siendo más fácil conseguir que entre en celo el macho de la especie silvestre que se desea hibridar.

Es aconsejable que el macho silvestre se halle sumamene adaptado a la vida en cautividad y a la presencia de canarios, especialmente hembras, a las que no debe considerar como seres extraños o desconocidos.

Por esto es conveniente que el ejemplar destinado a la hibridación haya pasado el invierno anterior a la temporada de cría conviviendo con canarias; al finalizar el invierno, será apartado de ellas para apartarlo al llegar la primavera.

No todas las especies silvestres se cruzan con canarias con idéntica facilidad.  Algunas, como el pinzón vulgar, pueden mostrarse muy agresivos, y otras, como el verdecillo son, por el contrario, sumamente sociables.  Naturalmente, en esto no hay reglas fijas ni absolutas, ya que están sujetas a numerosas excepciones.

Es bastante frecuente que tras haberse conseguido lo más peliagudo, o sea la nidificación, la postura e incluso la fecundación, el macho silvestre estropee las ilusiones del criador, al devorar o picotear los huevecillos, por Io que se aconseja un gran cuidado para separar al macho del nido tan pronto como se observe en él esta tendencia.

Respecto a la elección de la canaria hembra, es importante la selección de la tonalidad de la misma a fin de obtener un hermoso colorido.

A este efecto son recomendables las canarias de factor rojo, así como las de color blanco.  El factor es el pigmento predominante en un pájaro, casi siempre por herencia.

Las primeras transmitirán su factor a sus descendientes, resultando unos hibridos bellísimos ya correctamente pigmentados.

En cuanto a las segundas, pueden dar en ocasiones unos mixtos hermosísimos de color gris perla o blanco.

En realidad, los híbridos alcanzan su máxima belleza cuando en su colorido domina el manto del canario, adornado con determinadas tonalidades o dibujos del silvestre con el que se ha cruzado.  Baste recordar la careta roja del jilguero difuminada sobre un colorido claro de algún mixto. 

Aparte de cultivarse por su belleza y originalidad, los Mixtos también se cultivan por la potencia y vigor de su infatigable canto, con el que ha de imitar el canto del silvestre del que procede, debiéndose evitar que copie notas del repertorio propio del canario, para lo que desde su nacimiento se le mantendrá apartado de los machos canarios que canten.

 Hay fenómenos de incompatibilidad

     Estos fenómenos con de incompatibilidad cromosómica, que presentan casi todos los mixtos, y esta incompatibilidad se representa por la esterilidad, lo cual no significa que un determinado ejemplar mixto no pueda reproducirse, aunque tal cosa sea harto improbable.

Una excepción a esta regla es el cruce de una canaria con un cardenalato de Venezuela, y la comprobada fecundidad de la mayoría de estos híbridos se debe a un fenómeno de rara afinidad cromosómica entre las dos especies, lo que dio lugar en realidad a la aparición del canario de factor rojo.

Cierto es que las hembras mixtas de muchos cruzamientos entre diversas especies de silvestres y la canaria entran en celo, nidifican y ponen huevos con entera normalidad, pero dichos huevos son inferiores a pesar de que haya habido con anterioridad aparcamiento y cópula.

Esta circunstancia se puede aprovechar para añadir a estas hembras pichones de otras parejas que seguramente aceptarán y criarán, con lo que resultan unas nodrizas excelentes.

La hibridación, por consiguiente, es como si dijéramos un hobby de los criadores con ocasión del apareamiento de la pareja, en la que uno de los cónyuges es canario (se aconseja que sea la hembra) y el otro un pájaro de una especie silvestre, a ser posible que tenga cierta afinidad con la especie de los canarios.

 El canario, o mejor dicho, la canaria, es comúnmente utilizada en los cruzamientos por su total y completa adaptación a la cautividad y por la facilidad con la cual se reproduce.

Que quede claro que, de todas formas, por muy prolifica, que pueda ser una hembra, una hibridación no es nunca tan simple como la reproducción de una pareja de canarios: si algunas hibridaciones son relativamente fáciles, la mayoría son difíciles o incluso arduas.

Los principales motivos que obstaculizan el feliz éxito de una hibridación están constituidos por la escasa propensión de la hembra, o del macho, o de ambos, a un apareamiento distinto del natural, y por la incompatibilidad ilógica.  La primera dificultad se su era recurriendo a sujetos dóciles, mansos, y utilizando toda la paciencia posible; la incompatibilidad biológica puede ser superada sólo uniendo dos especies distintas pero afines, pertenecientes al mismo genero o al menos, a la misma familia.

En general, los canarios son cruzados con especies autóctonas; he aquí algunos de los cruzamientos posibles:

 -       Jilguero y canario: entre los menos dificiles; se obtienen híbridos muy hermosos.

-         Lúgano y canario: fácil e interesante (sacar el macho después de la fecundación).

-       Verderón y canario: fácil; los híbridos son a veces hermosos y a veces insignificantes; siempre robustos.

-       Canario y camachuelo: dificilísimo (todavía más dificil entre camachuelo y canario hembra), pero los híbridos son muy hermosos.

-       Pinzón y canario: muy difícil; da siempre híbridos de valor y óptimos cantores.

-      Verdecillo y canario: fácil; se obtienen sujetos híbridos interesantes.

-      Pardillo y canario: no demasiado difícil si se intenta en una pajarera; híbridos de coloración modesta, pero óptimos cantores.

-       Pardillo sizerín y canario: más bien difícil; se pueden obtener

híbridos hermosos cuando el macho transmite el rojo a los hijos.

-         Escribano y canario: difícil, pero muy interesante.

-        Gorrión y canario: de dificultad media, pero los híbridos obtenidos son de coloración modesta.

-        Cruces entre canarios: muy difíciles, pero interesantes. 

          Existen algunas normas básicas cuya observación aumenta la posibilidad de éxito en la hibridación con canario:

            Escoger una canaria joven que no haya conocido nunca machos de su especie (es necesario separarla de los otros canarios en seguida después del destete, uniéndola al macho de otra especie con el cual se desea que se apareje). 0 bien se escogerá a una canaria de la cual se conozcan ya sus cualidades de óptima incubadora o nutridora y que tenga un temperamento particularmente dócil.

No se unirán el macho y la hembra en el momento de la reproducción, sino que se les hará invernar juntos.

     Hemos hablado ya de la necesaria afinidad a nivel de género de familia entre los dos sujetos a hibridan Es obvio que, además de la afinidad biológica, también es indispensable un razonable equilibrio por cuanto concierne a su estructura física, en el sentido de que no es conveniente o es incluso imposible aparejar dos sujetos demasiado distintos en la talla.  Naturalmente, así como existen varias razas de canarios que presentan entre sí una cierta diferencia de estructura, se puede recurrir a una hembra de gran tamaño para la hibridación con un macho silvestre de especie no tan pequeña, reservando a los machos de las especies más pequéñas los canarios de las razas de menor tamaño.

     Es oportuno que los machos de las distintas especies a emplear en la hibrid7ación con la canaria hayan nacido en cautividad; en caso contrario es al menos indispensable que estén bien acostumbrados a la vida doméstica. 

       Cuando la hibridación tiene éxito nace una nidada de híbrios  deberá tenerse en cuenta que estos pequeños tiene necesidad de una alimentación más rica en proteinas de orígen anímal que la normal destinada a los canarios. Por lo tanto, el amasijo al huevo debera ser enriquecido con un apropiado cebo de insectos pulverizados, complejo de carnes, huevos triturados (se encuentran a la venta en las pajarerias, cerebro de bovino, médula hervida, etc. El canario hembra deberá estar habituado a este amasijo para que no lo rechace si se le presenta al comienzo del ciclo reproductivo.

 

Pedro A.LM.

Asoc. Silv. El Lugano